- El estudio recoge medidas orientadas a promover una mejor salud laboral y a favorecer un entorno de trabajo más seguro y sostenible
- El proyecto busca reforzar la cultura preventiva en las carnicerías y contribuir a reducir el número de bajas laborales
Valencia, 26 de febrero de 2026.– En las carnicerías, uno de cada tres accidentes que derivan en baja laboral está relacionado con sobreesfuerzos físicos. Estas lesiones afectan a la salud de las personas trabajadoras y obliga a realizar ajustes en la organización interna, que repercute en el ritmo de la actividad y la productividad del negocio. El proyecto, desarrollado por la Confederació d’Empresaris del Comerç, Servicis i Autònoms de la Comunitat Valenciana (Confecomerç) busca poner a disposición del sector medidas que faciliten un trabajo más seguro, reduzcan la carga física y disminuyan el riesgo de lesiones, minimizando también el impacto en el funcionamiento del comercio.
Filetear la carne, mover piezas de gran tamaño, realizar tareas de despiece y deshuesado, de almacenamiento o limpieza son algunas de las funciones más habituales en las carnicerías. Estos gestos cotidianos están en el origen de lesiones musculoesqueléticas que afectan al sector. Para analizar esta realidad, la Confederación ha contado con la colaboración del Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV) que ha elaborado un estudio que identifica los principales riesgos ergonómicos, acompañado de un material didáctico destinado a ayudar a prevenirlos.
Identificación de tres áreas con exposición a riesgos
Recepción y almacenamiento. El traslado de piezas cárnicas y su colocación en cámaras y expositores forman parte de las tareas cotidianas de las carnicerías, y se encuentran como una de las actividades con más lesiones. La manipulación de cargas pesadas, las posturas forzadas de espalda, cuello y muñecas, y los movimientos repetitivos son una de las fuentes de sobreesfuerzo físico que pueden evitarse con ayuda de maquinaria mecánica, una correcta organización de estanterías según peso y rotación, disponer de expositores con doble acceso para montar el mostrador y técnicas adecuadas para manipulación de cargas.
Atención al público. Elaboración y preparación de producto. Las labores de despiece, deshuesado, fileteado o picado manual, y la atención al cliente que implica horas de pie, reúnen buena parte de las exigencias físicas de la actividad de las personas trabajadoras. Espalda, cuello, muñecas, brazos y piernas son las zonas que sufren mayor impacto. El estudio identifica estos factores como elementos clave a tener en cuenta para mejorar las condiciones del trabajo con medidas específicas para ayudar a los comercios como el ajuste de la altura de trabajo, uso de cuchillos ergonómicos, maquinaria eléctrica e instalación de alfombras antifatiga.
Limpieza y mantenimiento. Las tareas de limpieza y mantenimiento, imprescindibles para garantizar la seguridad alimentaria, pueden ocasionar posturas incorrectas, e incluso lesiones por un exceso de carga de peso o por la continua repetición de movimientos. Soluciones como mopas con mangos telescópicos, sistemas de escurrido a presión, y la alternancia de tareas figuran entre las recomendaciones propuestas.
Un estudio avalado por una entidad de referencia
El Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV), entidad de referencia en ergonomía y prevención de riesgos laborales, ha realizado el estudio y el material adaptado a las necesidades del pequeño comercio. El documento recoge mejoras en las condiciones de trabajo y el uso de equipamiento accesible y elementos ergonómicos para las pymes, que no requiere de grandes inversiones y ayuda a reducir la carga física.
Los asociados pueden acceder a la información a través de la web de Confecomerç. La iniciativa ha contado con la colaboración del Gremio de Carniceros y Charcuteros de Valencia (Grecarval), miembro de la Confederación, y con el respaldo de la Dirección General de Trabajo, Cooperativismo y Seguridad Laboral de la Generalitat Valenciana.


